Las hormigas del infierno

 

 

 

Las hormigas más antiguas de las que se tiene constancia datan de hace unos 100 millones de años y son conocidas con el nombre de “Hormigas del infierno” (haidomyrmecine) por la peculiar morfología de sus mandíbulas, que las hace únicas y que hoy en día, no presenta ninguna de las hormigas que habita en la Tierra con nosotros.

 

 

Hormigas del infierno

Creative commons / Phillip Barden

 

 

La principal peculiaridad es que las mandíbulas de algunas de estas hormigas se abrían y cerraban de arriba abajo, en lugar de lateralmente como es habitual en las hormigas y otros insectos actuales, lo que hacía que se asemejaran a unos enormes colmillos que usaban para atravesar a sus víctimas.

 

 

Hormigas del infierno modelo 3d

Reconstrucciones tridimensionales de las hormigas del infierno. Crédito: De Barden, Perrichot, Wang 2020. doi: 10.1016 / j.cub.2020.06.106; modelos construidos por Oliver Budd, Jackson Fordham y Victor Nzegwu, dirigidos por Martina Decker en el Instituto de Tecnología de Nueva Jersey

 

 

Algunas de ellas presentaban cuchillas en la cara o incluso cuernos en la frente, como las Linguamyrmex vladi, que estaban reforzados por partículas de metal. Se cree que este reforzamiento lo conseguían a base de asimilar en su dieta partículas de cobre y zinc, y el objetivo no era otro que recubrir y endurecer este apéndice para mantenerlo a salvo en las batallas, ya que con frecuencia se veía golpeado y atacado por las mandíbulas de sus oponentes.

Esta disposición mandibular servía para formar una especie de cepo con la que atrapaban a sus presas y de la que resultaba muy difícil escapar. Además, en las especies que poseían el cuerno, este cepo atraía a la presa hacia él, que las atravesaba y facilitaba así el acceso a la hemolinfa para que la hormiga del infierno pudiera alimentarse. Tras conocer este detalle, tal vez comprendamos mejor por qué recibe ese nombre.

 

 

 


Creative commons / Phillip Barden

 

El uso que le daban a esas mandíbulas son meras especulaciones, ya que todas estas hormigas se extinguieron hace mucho tiempo y únicamente se conservan algunos especímenes fosilizados atrapados en ámbar.

El hecho de que esa particularidad no se conserve en ninguna especie actual hace pensar que su uso estaba demasiado especializado y que, probablemente, no fuera la mejor manera de obtener alimento a medida que el entorno fue cambiando.